Lansquenete (en alemán Landsknecht, servidor del país (de «Land», tierra o país, circunscripción administrativa, y «Knecht», servidor, empleado público), nombre con que se designó a algunos mercenarios alemanes que operaron entre el siglo XV y el XVII.
Los lansquenetes pertenecían a una clase de soldados de infantería que al principio no eran más que unos siervos que hacían la guerra en calidad de peones, y servían a los caballeros de palafreneros, sin llevar más armas que una pica. Más tarde ya formaron cuerpos independientes de piqueros, que se distinguían por llevar vistosos uniformes y llegaron a constituir la base de la infantería alemana en la época del Renacimiento. La infantería de lansquenetes peleó también en España al lado de los tercios españoles mientras reinaba la casa de Austria.
El origen del término data de alrededor de 1470 y se encuentra en las palabras de origen alemán Land (tierra, país) y Knecht (siervo), originariamente acuñado por Pedro de Hagenbach[cita requerida] para designar a los soldados de infantería mercenarios suavos del Sacro Imperio Romano Germánico. Vendrían a ser como siervo del campo en contraposición a los siervos de la montaña (Gebirgsknechten), o sea los mercenarios suizos. Ya a principios del siglo XVI el término acabó derivando en Lanzknecht debido a la asociación del término con la palabra Lanze (lanza), que era su principal arma.
Maximiliano I de Habsburgo creó los primeros regimientos de lansquenetes. Pidió a Jorge de Frundsberg, también conocido como el Padre de los Lansquenetes, que le ayudara en su organización. Posteriormente lucharían en casi todas las campañas militares del siglo XVI, a veces enfrentados en ambos bandos. El lansquenete, entrenado inicialmente por maestros suizos con las técnicas de los mercenarios suizos, acabó contribuyendo a su derrota, ya que las formaciones en la batalla dependían en exceso de los combates mano a mano, siendo demasiado vulnerables a la mayor potencia de fuego de la artillería y los arcabuces. El poder de la artillería francesa o de los arcabuceros españoles supuso un gran revés para las formaciones suizas, y además en frente tenían el muro de picas de los lansquenetes que acababan rematando las agotadas columnas suizas una vez terminado el ataque de artillería


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